La Reserva de la Biósfera Sierra Gorda

La Sierra Gorda, una de las regiones ambientales más importantes de México, se distingue por su impresionante biodiversidad y por los esfuerzos para preservar esta maravilla natural a través de iniciativas sostenibles.

La Reserva de la Biósfera Sierra Gorda (RBSG) tiene un tamaño de 384,567 hectáreas, cubriendo un tercio del estado de Querétaro. Ocupa el primer lugar en biodiversidad en México entre las áreas naturales protegidas, siendo hogar de 10 de los 11 ecosistemas del país.

El rango de altitudes va desde los 300 hasta más de 3,100 metros sobre el nivel del mar, con paisajes diversos, desde áridos desiertos, montañas agrestes y cañones, hasta valles exuberantes y cumbres cubiertas de árboles. Los tipos de vegetación van desde áridos matorrales hasta bosques templados, bosques de niebla, bosques riparios y tres variantes de bosques tropicales.

De hecho, la reserva alberga más de 2,300 especies de plantas y algunos de los bosques más antiguos y más importantes para el medio ambiente en México.Con tal diversidad de ecosistemas, no es de extrañar que la Sierra Gorda sea el hogar de una igualmente impresionante variedad de especies de fauna - muchas de las cuales están en peligro -
incluyendo:


  • 130 especies de mamíferos, como el oso negro y el mono araña.
  • Las seis especies de felinos de México (ocelote, tigrillo, jaguarundi, puma, lince, y jaguar)
  • 360 especies de aves, lo que representa más del 30% de las aves que se encuentran en todo el país
  • Numerosas ranas y otros anfibios, entre ellos las amenazadas salamandras
  • 650 tipos de mariposas - más que Canadá y Estados Unidos juntos.

Con sus extraordinarios factores bióticos, la RBSG forma parte de la Red Mundial de Reservas de la Biósfera, del programa Hombre y Biósfera (MaB) de la UNESCO. Además, la Reserva tiene más de 500 sitios arqueológicos, incluyendo cinco misiones franciscanas del siglo XVIII, designadas por la UNESCO como Patrimonio Cultural de la Humanidad.

Existen más de 640 comunidades y 50,000 habitantes viviendo en la Reserva, quienes son propietarios del 97% del territorio y, por tanto, juegan un papel fundamental en su conservación y protección. Pero a pesar de estar rodeados por riquezas naturales y culturales, las comunidades de la Sierra Gorda siguen estando entre las más pobres del país. Sin oportunidades de ingresos, con frecuencia la necesidad les lleva a recurrir a la tala ilegal, la caza y otras prácticas dañinas.

Es por eso que trabajamos con las comunidades locales, para crear medios de vida sostenibles e involucrar activamente a sus habitantes en la protección de la región. Entregamos una justa compensación a los propietarios de tierras que lleven a cabo actividades de conservación, como la regeneración de hábitats dañados y la protección de los bosques antiguos contra la tala ilegal, reconstruyendo la capacidad de los bosques para capturar carbono. También invertimos en microempresas comunitarias, como el ecoturismo y productos ecológicos de comercio justo.

Todos estos proyectos no sólo generan alternativas sostenibles a la tala, la caza y la ganadería de alto impacto; también están transformando la manera en que las comunidades locales valoran sus recursos naturales y ecosistemas.

Con un apoyo público continuo, podemos seguir trabajando con las comunidades para proteger este increíble recurso natural, asegurando a cambio que la región continuará combatiendo el cambio climático a través de la captura de carbono.

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